ALGUNAS INQUIETUDES SOBRE LOS TAXIS DE LUJO  

El anuncio del Gobierno Nacional de reglamentar los taxis de lujo trae buenas noticias y al mismo tiempo trae serias preocupaciones que se esperan sean esclarecidas en los próximos meses.

La buena noticia es que se forma un mercado regido por los principios de calidad, seguridad y comodidad de los usuarios y en donde operaran empresas con capital para sostener una operación bajo esos principios. De igual manera es positivo que UBER haya mirado con expectativa la evolución de este mercado.

Sin embargo, este anunció también trae preocupaciones. Para empezar a analizarlas, se debe recordar que los taxis amarillos operan actualmente bajo un modelo de “cupos” o  derechos que donde  los taxistas se los compran a empresas y lo pagan en cuotas. Un “cupo” puede valer 90 millones de pesos, y un taxi 30 millones, esto hace que el señor taxista se rebusque una cuota diaria para pagar la cuota del “cupo” a las empresas y su ganancia personal. Este modelo de operación formó unas empresas que obtenían sus ganancias no de la calidad del servicio al usuario, sino de las cuotas de los cupos que tenían que pagar los taxistas. Esta forma de operación de los taxis configuró un trabajo arduo de más de diez horas diarias, sin protección social. 

A lo anterior, se le suma que la tarifa está regulada y por más que se trabaje diariamente se obtendrá un valor máximo que es aproximadamente tres o cuatro veces menor que el que se obtendría trabajando UBER, es en este punto donde está el malestar de los empresarios de taxis amarillos y algunos taxistas. La queja de ellos no es por lograr un mayor bienestar social de sus afiliados, o mejorar los estándares de servicio. El malestar se encuentra en no poder acceder a un mercado donde les reporte más utilidades, espacio de mercado donde se encuentra el UBER y donde ellos no tienen  acceso por la normatividad. 

El anuncio del Presidente Santos y del Ministerio de Transporte de reglamentar el taxi de lujo es positivo porque pone reglas a un mercado, pero al mismo tiempo tiene signos preocupantes porque pareciera que el modelo de taxis de lujo copiará las distorsiones del modelo de taxis amarillos porque se regirá a partir del modelo de “cupos”. Este mecanismo pareciera no ser el más adecuado para orientar la lógica de operación.

En concreto, una primera inquietud es que los empresarios tradicionales de transporte entren a operar  con los viejos vicios del modelo tradicional a pesar de los principios de calidad, seguridad y confort. Los empresarios tradicionales estaban vetados  en un segmento de mercado por sus malas prácticas de atención, ahora tienen  autorización legal para pelear con los usuarios que toman UBER. Se espera que el modelo de operación actual de los taxis amarillos no migré al segmento del servicio de lujo. Cuando se menciona modelo de operación actual se refiere al modelo de afiliación, a la falta de seguridad social a los conductores, a la formación de oligopolios o mercados donde unos pocos empresarios coartan la libre competencia, a la  concentración  de los “cupos” y a la formación de un mercado perverso donde son exprimidos los taxistas y donde las rentas que se generan van a empresas que aportan muy poco al bienestar del taxista o a su formación.

Otro aspecto preocupante es que el modelo perverso que tiene explotados a los taxistas será el mismo modelo de explotación para el servicio de lujo, con la diferencia que los empresarios de transporte ganaran más sin tener una estructura empresarial moderna que soporte la calidad, seguridad y comodidad del usuario. De aquí la sonrisa de los empresarios tradicionales cuando el Presidente Santo hizo el anuncio, porque les daba una patente de corzo para replicar un modelo  de generación de rentas inequitativa o un modelo de negocio anticuado para el mundo moderno actual.

Otra preocupación es que se definió el modelo de reposición como el mecanismo para regular las cantidades de taxis en el segmento de lujo. Las preguntas que surgen son: ¿Quien definirá las cantidades iniciales?. ¿Los “cupos” se entregarán a los empresarios tradicionales y se continuará con el modelo de vender cupos y afiliar taxistas repitiendo un mecanismo perverso con una estructura empresarial débil sin mayor aporte a la generación de valor agregado para el usuario? ¿Se reproducirá un modelo empresarial donde las empresas afiliadoras reciben sus ingresos por la afiliación de taxistas y no por la calidad del servicio?

Es necesario esperar los decretos reglamentarios y poner mucha atención para que un mercado de lujo corresponda su significado, y en donde las empresas de taxis y los señores taxistas, así como el usuario sean ganadoras, y no un mercado donde los taxistas y usuarios sean sometidos a un modelo donde los beneficios son para unos pocos.

José Stalin Rojas Amaya

Director Observatorio de Logística y Movilidad de la Universidad Nacional, Profesor Gestión de las operaciones y la Producción. Administración de Empresas, UN. Universidad Nacional de Colombia. Postgrado en calidad total y Productividad Universidad del Valle. Diplome Universitario Du gestión Universite du Rouen. Ha sido Director de Carrera de Administración de empresas de la Universidad Nacional. Consultor asociado de la International Bussines Clearinghouse, Miembro Grupo de Apoyo Fiscal – Jefatura de Determinación Dirección Distrital de Impuestos (Secretaria de Hacienda).