Rio Magdalena

“Desde hace varios años venimos trabajando en la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena. Inicialmente la vocación era reactivar el comercio exterior, potenciando las cargas que se encontraban en el centro del país, articulándolas con otros medios de transporte.

  Al sumarse el posconflicto y un creciente interés de inversión extranjera, el horizonte alrededor de las potencialidades del río se empezó a ampliar y a mostrar aspectos que no se habían contemplado por la misma problemática que vivía el país”, expresó Santiago Valderrama, subdirector de Gestión Comercial de Cormagdalena. 

Así como lo explica Valderrama, la seguridad interna cada vez más establecida y una combinación de presupuestos públicos, privados e internacionales han conformado parte de las inyecciones que esta gran arteria fluvial necesitaba para volver a ser pensada como el punto que conecta y contribuye al desarrollo de un país. Para lograrlo, son numerosos los actores e iniciativas que se están articulando para sacar su máximo potencial y al mismo tiempo trabajar en iniciativas sostenibles.  

SANTIAGO VALDERRAMA

El río es escenario de megadiversidad y por este motivo alberga un alto potencial energético. En este aspecto, una de las grandes apuestas  de Cormagdalena, además de la recuperación de la navegabilidad 

Por: Diana Polo

El Plan Maestro de  Energía del Río Magdalena busca potenciar otras formas de generación y traer mayor desarrollo a las poblaciones ribereñas mediante la cobertura del servicio. Comercio y turismo también coexistirán en el marco de este megaproyecto y en el ejercicio de otra de sus líneas misionales de acción encomendadas por la Constitución, es sacarle provecho a la generación de ‘mixes’ de energía renovable y no renovable. Al hacerlo, se le brindaría cobertura a 25 por ciento de los municipios alrededor del río que, en la actualidad, de acuerdo a Valderrama, se encuentran por debajo del 90 por ciento de cobertura energética. 

Cabe resaltar que el río Magdalena abastece algunas de las hidroeléctricas más importantes del país como lo son las de El Quimbo y Betania y que del agua se genera el 70 por ciento de la energía de Colombia, convirtiéndola en su primera fuente de generación. En los planes futuros, expresa Valderrama, no se contempla la construcción de más centrales de este tipo a orillas del río, sino que se busca precisamente optar por energías limpias que ubiquen a Colombia en sintonía con las prácticas sostenibles y la búsqueda de la equidad social. 

“Los municipios asentados en el río son las colas de las líneas, son los que menos energía tienen y en general los más empobrecidos. Estamos trabajando en el Plan Maestro de Energía del río Magdalena en el que queremos imple¬mentar un ‘mix’ de energía renovable y no renovable para darles soluciones integrales a esos municipios en los que muchas veces les resulta difícil a sus habitantes pagar las facturas del servicio. También podría mencionar que, por ese sistema híbrido consistiría en la utilización de paneles solares durante el día y el uso de redes eléctricas tradicionales durante la noche, una iniciativa que fomentaría el ahorro energético y potenciaría el uso de recursos naturales como la energía solar. La biomasa y la energía eólica son otros tipos de energía que podrían explotarse bajo estos proyectos y que contribuirían al desarrollo económico de estas poblaciones. En la actualidad, Cormagdalena ha identificado 10 pequeños proyectos energéticos en los que trabajará a lo largo de este año. “De ahí en adelante, de acuerdo a lo que arroje el Plan Maestro de Energía podemos desarrollar proyectos de mediana escala sobre todo el río Magdalena”, expresó Valderrama.  

De acuerdo al Foro Mundial de la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) solo el 0.2 por ciento de la energía generada en Colombia hacia este año provenía de fuentes reno¬vables, cifra ínfima ante el gran potencial que el país presenta en temas como el eólico. 

La navegabilidad, clave en comercio y turismo. No solo la búsqueda de formas más limpias de generación energética es importante en el marco de este megaproyecto. A lo largo de los 1.540 kilómetros del Río Magdalena existen posibilidades de desarrollo relaciona¬das a los aspectos comerciales y turísticos que en el futuro coexistirán en esta arteria fluvial. En ese aspecto, Cormagdalena, con un equipo de poco más de 40 personas, funciona como el articulador entre los diversos actores que se muestran interesados en este proyecto entre los que se encuentran gobernaciones, fondos internacionales, Corporaciones autónomas y la empresa privada. 

En el aspecto turístico, la recuperación de la navegabilidad abriría una puerta para numerosas iniciativas. “En 2012, el Ministerio de Turismo, Industria y Comercio generó una estrategia de ecoturismo y turismo de naturaleza en Colombia donde se estudiaron profundamente estas alternativas como mercados importantes a desarrollar… del año 2012 al 2027 existía una estrategia país. Nosotros retomamos unos estudios que se habían hecho en el Alto Magdalena junto a una firma aliada para identificar el tema del turismo en el río que se viene trabajando desde 2013. Estos estudios los estamos llevando a cabo en el Medio y el Bajo Magdalena. Adicionalmente empezamos a desarrollar estrategias enfocadas en navegabilidad y turismo”, explicó Valderrama. 

Sobre esto resalta la existencia de empresas que están construyendo cruceros de lujo para el río e identificando zonas en las que pueden atracar, como el parque Isla Salamanca, en el marco de un plan que busca fortalecer los parques temáticos que contribuyan al desarrollo de las poblaciones asentadas. 

En cuanto al río como revitalizador del comercio exterior, Valderrama explica que la entidad está teniendo mayor control de las concesiones portuarias, “revisando que todos estén cumpliendo con sus  obligaciones contractuales. Con ellos estamos trabajando no solo para mantener el volumen, sino para que todos empiecen a hacer actividades de comercio exterior. Estamos trabajando en un plan de ordenamiento portuario para lograr esto”, agregó

Este aspecto también se trata de dinamizar el movimiento de carga dentro del país de elementos como graneles, acero, contenedores con mercancía en grandes volúmenes que compensen con carga común de líquidos o carbón. Mejorar centros de acopio como el de Magangué, también hace parte de este megaproyecto que busca llenar de más vida al río en todos sus aspectos. De este tema, Valderrama expresó que: “…pongo este caso de ejemplo porque es una población que distribuye a muchos municipios a su alrededor con alimentos como el arroz, es un gran terminal de carga que, al igual que muchos otros en Colombia, se verá fortalecido con esta inversión”.