La energía 

  de un río que impulsa un país

 

 

 

Por: Luis Álvaro Mendoza M.*

El Río Grande de la Magdalena está ligado a la historia y memoria de todos los colombianos. No en vano en su cuenca se concentra el 77% de la población y se produce el 85% del PIB. A lo largo de sus 1.540 km de extensión, desde su nacimiento en el Huila hasta su desembocadura en nuestra región Caribe, atraviesa a su paso 13 departamentos de sur a norte, dinamizando la economía y la vida de una extensa población ribereña y de toda la nación.

La reactivación del Río Magdalena, - hoy política de Estado por voluntad de la administración del Presidente Juan Manuel Santos-, significa así una oportunidad única para miles de habitantes de la ribera que podrán beneficiarse más de la vitalidad de nuestra principal arteria fluvial. El proyecto de recuperación de la navegabilidad del Río Magdalena, en marcha desde diciembre de 2014, impactará positiva y directamente a 57 municipios y conectará a toda Colombia.

Este ambicioso Proyecto de Asociación Público Privada (APP) le devolverá al Río Grande su navegabilidad a lo largo de 908 km desde Puerto Salgar en Cundinamarca hasta Barranquilla, para la movilización las 24 horas del día de convoyes de hasta 7.200 toneladas de carga. Beneficios que ya en esta materia hoy son una realidad palpable. En los cinco primeros meses del año, pese al Fenómeno de El Niño más fuerte de que se tenga memoria, la cifra de toneladas de carga movilizada por nuestro principal afluente fue de 662. 455 toneladas, en contraste con el acumulado durante el mismo período de tiempo en 2015 que fue de 559.509 toneladas. 

Así mismo, hay resultados positivos en cuanto al mantenimiento del canal navegable y la presencia de equipos sobre el Río. Actualmente se cuenta con 113 equipos fluviales, más de 60 de ellos en operación. Un número nunca antes visto en la historia de la navegación fluvial por el Magdalena. Esta realidad ha estimulado el interés de los privados que se refleja ya en inversiones en puertos y flota. Un buen ejemplo es el de Impala de la multinacional suiza Trafigura, con un puerto multipropósito en Santander, con el muelle más largo del país: de 1.2 kilómetros e inversiones cercanas a los 300 millones de dólares, y que contribuye a que Barrancabermeja se consolide actualmente como el centro logístico del país.

Pero el Río es mucho más que navegabilidad. Sus aguas son fuente de vida y así, en el más amplio concepto de sus riquezas y potencialidades, lo entendemos desde Cormagdalena. 

Por esta razón, nos preocupamos por cuidar sus fuentes primarias, representadas en humedales y ciénagas. Una línea estratégica que consideramos el corazón de Cormagdalena, por la importancia que representan las ciénagas y humedales en el ciclo de vida del agua. En ese sentido, proyectamos en los próximos tres años reconectar, delimitar y repoblar 25 ciénagas y hemos puesto en marcha un plan de apadrinamiento de dichas ciénagas con el sector privado y los concesionarios, a quienes se les ha entregado el cuidado de algunas de estas ciénagas para generar más compromiso y eficiencia. 

De igual forma, venimos propiciando programas de reforestación comercial para generar proyectos productivos amigables con el medio ambiente y que protejan la cuenca.

Adicionalmente, dimos vida a la Unidad de Energía, adscrita a la Subdirección Comercial, para explorar esta línea misional que nunca antes se había explorado en Cormagdalena. Trabajamos en la estructuración de proyectos a través de la investigación para el desarrollo energético, y la infraestructura para la generación de energía en zonas no interconectadas del país, en el área del aprovechamiento de la energía no convencional.

El amplio potencial, las riqueza y belleza de nuestro Río Magdalena, se extiende también al campo de la recreación, en el cual se exploran desde ya posibilidades de aprovechamiento en materia de ecoturismo fluvial y actividades recreativas en torno al río que generen mayor bienestar y oportunidades para la población local y extranjera.

Son pues múltiples e inagotables las posibilidades que nos brinda nuestro río, al cual volvimos la mirada después de muchos años de olvido. Depende de todos nosotros, y de las accio¬nes que emprenda cada colombiano en procura de su cuidado, el que podamos devolverle su valor y su lugar como la arteria vital que impulsa con su energía a todo un país. Los invito a que todos seamos parte de su recuperación porque la de él, es la nuestra.

 

*Director Ejecutivo